La semana del Arsenal no podía terminar de peor manera. Primero fueron las declaraciones fulminantes de William Gallas, que sentaron de mal gusto en el vestuario 'Gunner' y ahora la estrepitosa derrota ante el City. Se aproxima una revolución en el equipo londinense y que a nadie le extrañe, si empiezan a rodar cabezas.
El conjunto de Mark Hughes fue el único dueño del juego y supo lastimar en los momentos justos. El primer gol llegó a los 45 minutos, cuando Stephen Ireland aprovechó un cómico error protagonizado entre Sylvestre y Clichy y facturó con una exquisita definición sobre Manuel Almunia.
Fue un golpe fatal para el equipo visitante, que se iba al descanso con una justa desventaja.
Aún así, los 'Gunners' nunca reaccionaron y lo terminaron pagando con más goles en contra.
Si se avecinaba la fiesta celeste, no podía pasar desapercibido Robinho. Y el brasileño fue el encargado de estirar la ventaja. cuando a los 56 minutos definió tras una excelente jugada de Wright-Phillips. La fiesta absoluta se desató en Manchester, cuando Sturridge convirtió un penalti, en el último minuto, al cobrar una falta que él mismo había recibido por parte de Djorou, dentro del área.
Fue la fiesta celeste. Ahora, los Gunners dieron pena...demasiada pena.

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